La cirugía de columna se realiza tradicionalmente como “cirugía abierta”, lo que significa que el área operada se abre con una incisión larga para permitir al cirujano ver y acceder a la anatomía. Sin embargo, en los últimos años, los avances tecnológicos han permitido tratar más condiciones de espalda y cuello con una técnica quirúrgica mínimamente invasiva.

Debido a que la cirugía mínimamente invasiva de la columna vertebral (MISS), no implica una incisión larga, evita daño significativo a los músculos que rodean la columna vertebral. En la mayoría de los casos, esto resulta en menos dolor después de la cirugía y una recuperación más rápida.

La cirugía de columna se recomienda generalmente sólo cuando un período de tratamiento no quirúrgico – como medicamentos y terapia física – no ha aliviado los síntomas dolorosos causados ​​por su problema de espalda. Además, la cirugía sólo se considera si su médico puede identificar la fuente exacta de su dolor, como una hernia de disco o estenosis espinal.

Las técnicas mínimamente invasivas están empezando a utilizarse para una gama más amplia de procedimientos de la columna vertebral, y se han utilizado para procedimientos comunes como la descompresión y la fusión espinal desde la década de 1990. La descompresión alivia la presión ejercida sobre los nervios espinales mediante la eliminación de porciones de hueso o de una hernia de disco. La fusión vertebral corrige los problemas con los huesos pequeños de la columna vertebral (vértebras). La idea básica es fusionar las vértebras dolorosas para que se curen en un solo hueso sólido.